Logo CIEMAT

SALA DE PRENSA

 

Noticias

Los retos de nuestro modelo de sociedad a debate en el II Congreso Internacional de Bioeconomía

 

11/07/2018

Energías renovables y ahorro energético

El pasado 14 de junio se celebró en Barcelona el II Congreso Internacional de Bioeconomía, organizado por el Grupo Cooperativo Cajamar y la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE).  En el congreso se discutió sobre la situación actual de nuestra sociedad  en sus aspectos sociales, económicos y energéticos, planteándose los desafíos que la investigación y la tecnología tienen por delante para dar respuesta a las necesidades energéticas que deben ser satisfechas, pero considerando los aspectos de sostenibilidad medioambiental imprescindibles para la preservación de nuestro planeta. La responsable de la Unidad de Biocarburantes del CIEMAT, Mercedes Ballesteros, abordó el tema de “Biomasa y energía”, incidiendo particularmente en los trabajos que desarrolla su Unidad en este ámbito.

 
 

El congreso comprendió dos bloques, el primero de ellos de carácter institucional, en el que se prestó atención a las políticas relacionadas con la bioeconomía y su transferencia al sector industrial y empresarial, y el segundo, bajo el epígrafe de “Visión de los expertos”, que reunió a distintos expertos en el sector de la producción de energía, tecnologías, residuos, etc.  Precisamente en la mesa redonda “Enfoque sectorial 360 º” intervino Mercedes Ballesteros con su ponencia “Biomasa y Energía”.

  

Mercedes Ballesteros comenzó su intervención proporcionando una serie de datos generales sobre el CIEMAT, presentándolo como centro de investigación en el ámbito de la energía y las implicaciones medioambientales de las tecnologías energéticas y sus residuos.  En el panorama energético actual en España se pone en evidencia la gran dependencia de los combustibles fósiles, aunque se observa cómo la contribución del carbón está decreciendo debido a los compromisos con la lucha contra el cambio climático adquiridos por la Unión Europea. El consumo de energía está íntimamente ligado al desarrollo económico, sin embargo, el PIB (Producto Interior Bruto) en España está creciendo por encima de lo que crece nuestro consumo energético, lo que es una buena noticia. No obstante, la recuperación económica ha supuesto un ligero aumento en la emisión de CO2, lo cual es un aspecto a considerar. 

  

En el presente las energías renovables están estabilizadas, comprendiendo un 14 % del mix energético de energía primaria, pese a lo cual, nuestra dependencia energética del exterior es de un 73 %, cifra que resulta muy preocupante al ser de veinte punto por encima de la media europea. Así pues, la política energética tiene que considerar tres aspectos fundamentales: la competitividad (muy ligada al precio de la energía), la protección medioambiental (sostenibilidad) y la estructura del actual modelo de mercado energético, de los que se infieren dos paradigmas: sostenibilidad y seguridad de suministro, presentes en la investigación en energía en todo momento.

  

Si bien los objetivos de Horizonte 2020 marcaban que el 20 % de la energía debería ser renovable para ese año, meta que muy ajustadamente se considera alcanzable, el 10 % de energía renovable en el transporte –otro de los objetivos- es mucho más difícil de cumplir, ya que el sector del transporte es muy complejo.  En un futuro se confía en un incremento en el uso de la biomasa en el transporte, pasando de un 18 % en 2015 a un 44 % en 2060 según estimaciones, lo que contribuiría a la necesaria descarbonización del sector del transporte.  Tradicionalmente se han considerado cuatro como alternativas posibles para los combustibles fósiles para automoción: gas natural, electricidad, biocombustibles e hidrógeno, pero la realidad es que no hay una única “solución” posible, ya que las diferentes tecnologías no son de aplicación en las diferentes modalidades (transporte aéreo, por carretera, pesado, particular,…).

  

En este contexto, la biomasa es, en un porcentaje del 39 % de las renovables, la energía renovable que más consumimos en Europa (y, por extensión, en el mundo), aunque sigue siendo una gran desconocida.   En realidad, la biomasa es un dispositivo fotovoltaico natural, aunque menos eficiente que los artificiales, pero que permiten obtener calor, electricidad y combustible para la automoción, tres modalidades energéticas que hacen que sea muy interesante el desarrollo de tecnologías para su utilización.   En sentido amplio, y recogiendo la definición de AENOR  (Asociación Española de Normalización y Certificación), que recoge la correspondiente a la Especificación Técnica Europea CEN/ts 14588, se habla de biomasa en cuanto todo material de origen biológico excluyendo aquellos que han sido englobados en formaciones geológicas sufriendo un proceso de mineralización.

  

El bioetanol combustible es una realidad, con una gran producción en países como Estados Unidos y Brasil, por ejemplo, aunque todavía tiene que ser optimizada, si bien, los biocombustibles podrían ser el medio más efectivo para conseguir la reducción de los Gases de Efecto Invernadero.  En este punto es cuando se consideran los biocombustibles avanzados (antes llamados “de segunda generación”), y es también aquí cuando hay que acabar con falsos mitos, tales como la competencia entre materias primas alimentarias y cultivos energéticos, si bien se considera que podrían dedicarse a la producción de energía mayores extensiones de terreno, a la vez que se plantean cuestiones a resolver por especialistas en el sector agrario orientado hacia la alimentación y el dirigido hacia bioproductos energéticos.

  

Para finalizar, Mercedes Ballesteros introdujo el concepto de biorrefinería, lo que supone una reformulación de la industria química y que se basa en la transformación  de biomasa a gran escala y, por ende, de los centros de producción, los modelos de consumo y el estudio de los impactos de la actividad humana asociada al mismo (explotación de recursos, tipos de cultivo, procesado de residuos, etc.). Es necesario invertir en investigación para poder desarrollar todo el potencial que la biomasa encierra, pero para ello es necesario asegurar el suministro de biomasa a las biorrefinerías, ya que de lo contrario no se realizarían las inversiones necesarias para ponerlas en marcha. En España hay abundantes recursos de biomasa, aun así podría ampliarse la superficie cultivada ya que muchas tierras agrícolas están quedando en desuso con la consiguiente despoblación de grandes áreas, con lo que habría que considerar también este aspecto para promover los cultivos energéticos.

  

Vídeo del Congreso.

  

Vídeo corto – Mercedes Ballesteros.

  

Programa

   
Los retos de nuestro modelo de sociedad a debate en el II Congreso Internacional de Bioeconomía Los retos de nuestro modelo de sociedad a debate en el II Congreso Internacional de Bioeconomía